Ven...
Ven...acércate.
Sigue hacia adentro,
no tengas miedo.
Se que esta oscuro,
no te preocupes.
¿Que oyes algo?
¡Que estas diciendo!
No...no te asustes.
Esa es mi alma.
Te la quería enseñar para que me comprendieras.
Si, eso es...
Si...ese monstruo es en lo que la convertiste.
Que ¿donde estamos?
Pues este es...el rincón mas frío y mas oscuro de mi mente.
Me preguntas
¿por que esta aquí mi alma en este estado?
Todo fue por tu culpa...
Te cuento esta historia...
Era se una vez...
una chica inocente,
con una alma hermosa
y con olor a rosas.
Esta chica...era auto suficiente,
no necesitaba nada,
ni un tono estridente.
En un día de tantos,
se le apareció su príncipe verde
con mucho amor y mucho cariño,
un día de repente.
Ese chico,
enseñó a la chica a amar,
la hizo hacer volar
para en las nubes estar.
Su alma florecía,
de colores se henchía.
Una vez se acabó el calor,
también se acabó el amor
y ahí empezó el dolor...
Su alma ensangrentada
chillaba enfurecida
preguntándose si algún día
aquello fue mentira.
La pobre niña en si misma se encerraba,
¿porqué la dejó aquel hombre
si promesas de amor le daba?
El dolor iba en aumento,
ella perdía el sustento...
¿Como evitar aquel dolor
sin arrancar aquel amor?
La pobre niña decidió seguir adelante,
no sin antes dejar su pesada carga,
pero ¿donde dejarla
sin volver a encontrarla?
Debía abandonarla
donde no volviese a encontrarla...
Encontró un rincón
en su corazón,
pero su alma enfurecida
allí enardecía...
Lo pensó mejor
y la alejó del corazón.
En su mente la metió,
en las profundidades
al interior.
Allí mi alma
alboroto producía,
algo debía hacer
para hacerla enmudecer.
La encadenó al fondo
en las profundidades,
y poco a poco,
ladrillo a ladrillo,
hizo haciendo un muro,
pero cada cierto tiempo
el muro va cayendo.
Y no me arrepiento,
ya no tengo alma.
Ahora arrepiéntete tu,
que te quedas con ella encerrado.
MUAHAHAHAHA!!!
¿Piedad?
Eso díselo a los santos,
que tu conmigo no tuviste
y así permanentemente me he quedado...
Disfruta de tu cárcel,
que esto va pa' largo.
Enhorabuena por la tortura
que algún día si fue mía.

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